viernes, 19 de julio de 2013
Lesiones: Inflamación del tendón de Aquiles
lesiones prevención de lesiones publicado por Mariana Chaves | el 23 de agosto, 2011 | en Lesiones |
Una lesión muy común entre los corredores. Si no la tratamos pueden empeorar y desgarrar el tendón.
El tendón de Aquiles es el punto de conexión común entre los músculos de la pantorrilla con el talón. Es el tendón más grueso y fuerte del cuerpo (y el que frecuentemente se lesiona). La tendinitis de Aquiles es la irritación e inflamación del tendón largo en la parte posterior del tobillo.
La lesión surge a partir de micro-traumatismos repetitivos que causan la inflamación. Este tipo de lesión, muy común en los corredores, ocupa hasta un 11% dentro de todas las lesiones producto del running.
Importante, cuando las personas envejecen los tendones, al igual que otros tejidos del cuerpo, se vuelven menos flexibles, más rígidos y más susceptibles a las lesiones. Por lo tanto, a medida que pasan los años somos más susceptibles a esta lesión tan odiada y común ente los atletas.
La queja principal asociada con la tendinitis de Aquiles es el dolor detrás del talón. El dolor suele aparecer después del entrenamiento, cuando estamos en reposo. Por ejemplo, al caminar cuando recién nos levantamos a la mañana o al levantarnos después de estar sentados por mucho tiempo.
Las causas por la cual surgen están lesiones se dividen en dos grandes grupos: las propias de nuestro cuerpo (ej: mala flexibilidad) y las relacionados con factores externos, calzado inadecuado o gastado.
Causas propias del cuerpo:
Falta de flexibilidad en los músculos de la pantorrilla.
Demasiada pronación.
Las piernas arqueadas (haciendo que el tendón de Aquiles tire en ángulo).
Los desajustes estructurales (una pierna más larga que la otra, mala pisada, debilidad muscular).
Los desequilibrios de la fuerza muscular.
Causas externas:
Aumento brusco de la distancia (km) en los entrenamiento antes de tiempo o con falta de entrenamiento
Demasiada intensidad en el entrenamiento en subidas, o montañas.
Demasiado entrenamiento de velocidad.
Zapatillas demasiado gastadas o de mala amortiguación.
Cómo prevenir y tratar la lesión:
La prevención tiene como objetivo abordar todas las causas anteriores. El estiramiento y fortalecimiento de los músculos, el calzado adecuado y un entrenamiento progresivo que acompañado por el fortalecimiento de los músculos con los ejercicios correspondientes, reducen la probabilidad de padecer esta lesión.
El tratamiento se centra inicialmente en la reducción de la inflamación. El hielo, ya conocido por todos, ayuda a la desinflamación del tendón. Los antiinflamatorios (aceptados y recetados por un médico) y los masajes también sirven para reducir la hinchazón. Si deciden consultar un masajista, deben estar muy seguros sobre a quién consultan porque un mal movimiento o un masaje mal hecho puede empeorar al doble la situación del tendón. Por eso, hagánlo si están seguro de quién están consultando.
Además, siempre hay que estirar suavemente los músculos luego y antes de cada entrenamiento, y hacer ejercicios de fortalecimiento una vez terminada la lesión.
Es muy importante cuidarnos de esta lesión porque en los casos más graves de tendinitis de Aquiles pueden dar lugar a desgarros de los tendones (roturas) y pueden requerir de una cirugía para reparar los tejidos dañados.
Por eso, si son concientes de que padecen esta lesión NO esperen que se vaya solo el dolor y NO sigan entrenando. Descansen y consulten a un médico inmediatamente.
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