domingo, 29 de mayo de 2011
El excesivo calentamiento previo puede afectar el buen rendimiento en una competencia
NeoMundo – Hace 6 horas.. .
www.neomundo.com.ar
Normalmente cualquier deportista aficionado o profesional dedica un largo tiempo al calentamiento previo a una competencia o partido. Y es algo absolutamente necesario para disminuir al máximo posible la posibilidad de sufrir alguna lesión muscular durante el juego. Sin embargo, un exceso en el tiempo del precalentamiento puede afectar el mejor rendimiento deportivo.
Esta la conclusión a la que llegó el investigador Elías Tomaras, un profesional de la carrera de kinesiología en la universidad de Calgary, en Canadá, tras descubrir que los competidores que participaban en diversas pruebas de atletismo disminuian su rendimiento competitivo si realizaban un calentamiento excesivamente prolongado.
El trabajo con sus conclusiones se publicó en la revista científica "Journal of Applied Physiology".
Tomaras explica que "si uno ve entrenar a los corredores de corta distancia, a los ciclistas, o a los participantes en otras competencias similares, suele encontrarse con que pueden llegar a calentar por tiempos de entre 60 y 120 minutos previo a la competencia en sí.
Y esos calentamientos pueden incluir períodos cortos -pero de alta intensidad- y demanda física.
El experto comenzó a preguntarse si ese entrenamiento previo no podría ser contraproducente a la hora de rendir físicamente al máximo durante la competencia real.
Y recuerda que: "pensé que tanto tiempo de precalentamiento intenso, desde el punto de vista fisiológico, podría estar generando un cansancio que –tal vez- podría disminuir el rendimiento final".
PARA QUE SE HACE EL CALENTAMIENTO
Por supuesto, nadie dice que no es necesario realizar un calentamiento antes de competir. Este proceso es necesario ya que eleva la temperatura muscular, acelera la incorporación de oxígeno a los tejidos, incrementa el metabolismo anaeróbico y potencia la acción de los músculos.
Sin embargo, hay pocos estudios científicos que verifiquen las consecuencias de distintas modalidades de precalentamiento en la performance final de un atleta.
Así fue como Tomaras realizó algunas investigaciones y llegó a la conclusión de que, "en algunas ocasiones los atletas y sus entrenadores deberían revisar y chequear sí el disminuir la intensidad y cantidad de tiempo de calentamiento previo a la competencia no termina mejorando su rendimiento deportivo".
El experto, que realizó chequeos y ensayos de su teoría con ciclistas, disminuyendo el tiempo de precalentamiento antes de una competencia en un promedio de quince minutos.
"Y lo que comprobamos fue que al menor tiempo de calentamiento, la fatiga muscular durante la competencia fue menor y los picos de potencia física fueron un 6,2% mayor, que con los tiempos precalentamiento tradicionales".
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sábado, 28 de mayo de 2011
El ejercicio y la salud mental
runners.es 20/05/2011
Si estais acostumbrados a correr con regularidad durante todo el año, y al descansar varios días, seguramente habreis notado que os encontreis mas irritables o deprimidos. No os quepa duda que es por esa falta de ejercicio
Las personas que hacen ejercicio físico habitualmente comienzan a sentirse deprimidas y fatigadas una semana después de inactividad forzada, segun un estudio. Los participantes del estudio que estaban en mejor forma experimentaron la mayor pérdida de estado físico al dejar de hacer ejercicio y también mostraron los síntomas anímicos más negativo
También se señaló que no se está segura de que los resultados sean los mismos en las personas que no ejercitan con regularidad.
Si bien las personas sedentarias son más propensas a estar deprimidas, una gran cantidad de estudios sugieren que los síntomas de la depresión, como la fatiga, la tensión y la irritabilidad, pueden aparecer en una persona en forma que deja de hacer ejercicio.
Para aclarar cómo puede afectar el ánimo la suspensión de la actividad física, los investigadores estudiaron a 40 hombres y mujeres que ejercitaban de manera regular durante 30 minutos, al menos tres veces por semana.
A la mitad se le pidió que dejara de hacer ejercicio durante dos semanas, mientras que al resto se le indicó seguir con su rutina.
A la primera y segunda semanas, los especialistas evaluaron en los participantes los síntomas somáticos (corporales) de la depresión, como la fatiga, la falta de apetito, los problemas para dormir y la escasez de energía.
En tanto, también tuvieron en cuenta los síntomas mentales, como la irritabilidad, la tristeza y una elevada autocrítica.
Tras la primera semana, los investigadores hallaron que los participantes que habían suspendido la actividad física sintieron más fatiga y otros síntomas somáticos que los que la habían continuado con el ejercicio.
A la segunda semana, quienes se habían mantenido temporalmente inactivos también manifestaron más síntomas mentales. Mientras que no se registró una pérdida de aptitud física estadísticamente significativa, los autores hallaron que los participantes en mejor estado, según su VO2max(un indicador de la capacidad del cuerpo para aprovechar el oxígeno), sufrieron la mayor pérdida de condición física.
En tanto, quienes mostraron la mayor pérdida de aptitud física fueron quienes padecieron la mayor alteración anímica.
Los investigadores sostienen la teoría de que el ejercicio ayuda a mantener el estado de ánimo al modificar el equilibrio del sistema nervioso del cuerpo, del simpático, que dispara la "respuesta pelear o huir", al sistema parasimpático, que calma al cuerpo.
EJERCICIO FÍSICO Y ENDORFINAS
El ejercicio físico proporciona una subida endorfínica. Todo el mundo ha experimentado alguna vez esa sensación de ir como “flotando”, de ir “colocado” cuando se ha realizado un ejercicio superior a lo normal. El deportista necesita su dosis de endorfinas diaria, está “enganchado”. Si adquirimos el hábito de hacer deporte, el cuerpo nos pedirá hacer deporte. Echaremos en falta el ejercicio físico cuando dejemos de practicarlo.
Por todo ello, por la subida de endorfinas que produce, el deporte es muy aconsejable en todas aquellas enfermedades relacionadas con la “psiqui” (ej. el distrés, la ansiedad, la depresión, la patología psicosomática...), en la patología orgánica crónica, en el cáncer y para combatir todos los factores de riesgo potencialmente inductores de enfermedad. Ejercicio crónico y salud mental
El estado de forma física está relacionado positivamente con la salud mental y el bienestar.
El ejercicio físico está relacionado con la reducción de emociones vinculadas al estrés, como el estado de ansiedad.
La ansiedad y la depresión son síntomas habituales de fracaso en el afrontamiento del estrés mental, y al ejercicio físico se le ha relacionado con una disminución del nivel - de suave a moderado - de la depresión y la ansiedad.
Por lo general, el ejercicio físico a largo plazo está relacionado con reducciones en rasgos como el neuroticismo y la ansiedad.
Por lo general, la depresión grave requiere tratamiento profesional, lo que puede incluir medicación, terapia electroconvulsiva y/o psicoterapia, con los ejercicios físicos como elemento complementario.
Los ejercicios físicos apropiados se traducen en reducciones en diversos índices de estrés, como la tensión neuromuscular, el ritmo cardíaco en reposo y algunas hormonas relacionadas con el estrés.
La actual opinión clínica sostiene que el ejercicio físico tiene efectos emocionales beneficiosos en todas las edades y géneros.
Las personas físicamente sanas que necesitan medicación psicotrópica pueden hacer ejercicios sin ningún temor si los realizan bajo estrecha supervisión médica.
runners.es 20/05/2011
Si estais acostumbrados a correr con regularidad durante todo el año, y al descansar varios días, seguramente habreis notado que os encontreis mas irritables o deprimidos. No os quepa duda que es por esa falta de ejercicio
Las personas que hacen ejercicio físico habitualmente comienzan a sentirse deprimidas y fatigadas una semana después de inactividad forzada, segun un estudio. Los participantes del estudio que estaban en mejor forma experimentaron la mayor pérdida de estado físico al dejar de hacer ejercicio y también mostraron los síntomas anímicos más negativo
También se señaló que no se está segura de que los resultados sean los mismos en las personas que no ejercitan con regularidad.
Si bien las personas sedentarias son más propensas a estar deprimidas, una gran cantidad de estudios sugieren que los síntomas de la depresión, como la fatiga, la tensión y la irritabilidad, pueden aparecer en una persona en forma que deja de hacer ejercicio.
Para aclarar cómo puede afectar el ánimo la suspensión de la actividad física, los investigadores estudiaron a 40 hombres y mujeres que ejercitaban de manera regular durante 30 minutos, al menos tres veces por semana.
A la mitad se le pidió que dejara de hacer ejercicio durante dos semanas, mientras que al resto se le indicó seguir con su rutina.
A la primera y segunda semanas, los especialistas evaluaron en los participantes los síntomas somáticos (corporales) de la depresión, como la fatiga, la falta de apetito, los problemas para dormir y la escasez de energía.
En tanto, también tuvieron en cuenta los síntomas mentales, como la irritabilidad, la tristeza y una elevada autocrítica.
Tras la primera semana, los investigadores hallaron que los participantes que habían suspendido la actividad física sintieron más fatiga y otros síntomas somáticos que los que la habían continuado con el ejercicio.
A la segunda semana, quienes se habían mantenido temporalmente inactivos también manifestaron más síntomas mentales. Mientras que no se registró una pérdida de aptitud física estadísticamente significativa, los autores hallaron que los participantes en mejor estado, según su VO2max(un indicador de la capacidad del cuerpo para aprovechar el oxígeno), sufrieron la mayor pérdida de condición física.
En tanto, quienes mostraron la mayor pérdida de aptitud física fueron quienes padecieron la mayor alteración anímica.
Los investigadores sostienen la teoría de que el ejercicio ayuda a mantener el estado de ánimo al modificar el equilibrio del sistema nervioso del cuerpo, del simpático, que dispara la "respuesta pelear o huir", al sistema parasimpático, que calma al cuerpo.
EJERCICIO FÍSICO Y ENDORFINAS
El ejercicio físico proporciona una subida endorfínica. Todo el mundo ha experimentado alguna vez esa sensación de ir como “flotando”, de ir “colocado” cuando se ha realizado un ejercicio superior a lo normal. El deportista necesita su dosis de endorfinas diaria, está “enganchado”. Si adquirimos el hábito de hacer deporte, el cuerpo nos pedirá hacer deporte. Echaremos en falta el ejercicio físico cuando dejemos de practicarlo.
Por todo ello, por la subida de endorfinas que produce, el deporte es muy aconsejable en todas aquellas enfermedades relacionadas con la “psiqui” (ej. el distrés, la ansiedad, la depresión, la patología psicosomática...), en la patología orgánica crónica, en el cáncer y para combatir todos los factores de riesgo potencialmente inductores de enfermedad. Ejercicio crónico y salud mental
El estado de forma física está relacionado positivamente con la salud mental y el bienestar.
El ejercicio físico está relacionado con la reducción de emociones vinculadas al estrés, como el estado de ansiedad.
La ansiedad y la depresión son síntomas habituales de fracaso en el afrontamiento del estrés mental, y al ejercicio físico se le ha relacionado con una disminución del nivel - de suave a moderado - de la depresión y la ansiedad.
Por lo general, el ejercicio físico a largo plazo está relacionado con reducciones en rasgos como el neuroticismo y la ansiedad.
Por lo general, la depresión grave requiere tratamiento profesional, lo que puede incluir medicación, terapia electroconvulsiva y/o psicoterapia, con los ejercicios físicos como elemento complementario.
Los ejercicios físicos apropiados se traducen en reducciones en diversos índices de estrés, como la tensión neuromuscular, el ritmo cardíaco en reposo y algunas hormonas relacionadas con el estrés.
La actual opinión clínica sostiene que el ejercicio físico tiene efectos emocionales beneficiosos en todas las edades y géneros.
Las personas físicamente sanas que necesitan medicación psicotrópica pueden hacer ejercicios sin ningún temor si los realizan bajo estrecha supervisión médica.
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